La Capilla Turkana

Capilla turkana  es un espacio circular, con poca iluminación, fuertemente comprimido y construido para guardar una piedra en su interior. Es una escultura habitada por un alma ausente o por una masa de materia que satura el espacio hasta dejarlo sin aliento.

No hablaré de Capilla turkana como la presencia absoluta de la materia, lo haré también sobre el vacío interior y la energia misteriosa que la anima. Sobre la pieza y su valor expresivo tan solo diré que me han destrozado las manos, pero me han dejado el alma cargada de entusiasmo. Así pues, el discurso quedará enfocado en la soledad de las piedras y en la necesidad de reconocerse en ellas. También quiero remarcar cierta "brutalidad sublime" que emana de la materia; todo para presentar un ejemplo fiable de aquello que llamo realidad estética.

La capilla Turkana. Humanización de una piedra. El hobre deambula al rrededor; la piedra mira por la ventana. 
      	Granito negro, piedra de Sant Pere i Sant Pau, hierro, mortero y hormigón.
      	2003. 5 x 5 x 5 m de diámetro. La Comella.

Interior de la Capilla

El vacío no es tal

En multitud de ejemplos hallados en la historia de la humanidad y especialmente dentro de las artes, se ha dado una línea de pensamiento que nos sitúa en territorios cercanos a la presencia de la nada. Es una cualidad que emana de las cosas pero que vibra en el espacio como algo inmaterial, cualidad misteriosa y poética que hemos asociado a lo sagrado, pero que ahora puede ser mirada des de la perspectiva de la física. Este hecho vinculado a la acción creativa y al misterio, nos ha motivado en dos direcciones; a las presencias inmateriales y altamente comunicativas y a actuar sin consuelo ante las demandas y necesidades espirituales.

La piedra ocupa el centro, yo camino al derredor suyo...

Proceso de construcción

El sagrado en una piedra

Se deduce que el mundo es una paradoja inexplicable, igual que lo es el hecho de la existencia humana. Nuestro cuerpo está formado por la misma materia y energía que las rocas; ¡la substancia vacía nos ocupa! Así pues el alma humana es como el lamento de las piedras que anhelan la eternidad. La queja permanente duerme en su memoria retenida, cerrada o eternamente abierta como lo está la urna del universo.

El espíritu puede ser el contenido de un documento escrito en una superfície de incertidumbre sin límites, un testamento que soporta la imagen del mundo que vemos; espejo de la palabra que como la Capilla turkana soporta mis quimeras...

Inicio de la obra.

Autoretrato y construcción de la conciencia.

                  Momento de reflexión y final de la obra 2004