Ocultaciones

A mediados de los ochenta inicié un trabajo sobre las ocultaciones, fue una aventura en silencio que dejaré en su lugar sin revelar ni una sola palabra. Sólo diré que las circunstancias personales me llevaron a tomar la decisión; tenía que renunciar a presentar. Me vi obligado a dejar algunos aspectos importantes en la cara oculta la obra. Tras las indagaciones de varios años tuve que admitir que aquello que segrega misterio hay que dejarlo respirar en la materia, en el luminoso espacio de naturaleza física.

Ningún escenario es más sugestivo y poderoso que aquel que nos presenta la ciencia en los fueros internos de un átomo, ningún interrogante es más abisal que aquel que segrega el juego de las probabilidades.

“Ocultaciones” fue un trabajo dividido en cinco series: ocultaciones, omisiones, escamoteos, amnesias y olvidos. La mayoría de las obras son de formato pequeño y mediano; algunas han iniciado un camino nuevo y he permitido entrar en la obra para constatar que en el fondo siempre hay algo que huye y se esconde. Capilla Turkana, Glíptica, Nsasi, No hablaré nunca más, son obras con este propósito...

Las acciones en espacios sin testigos me colocaban en una posición absurda, angustiosa, en ocasiones insoportable. Pero la decisión era firme, el resultado en la obra me recompensaba. Por otro lado siempre me encontraba en la misma tesitura; ¿para que hablar si nadie escucha ...? ¿Qué puedo expresar que la naturaleza no lo haga con mayor potencia?

El camino del concepto marcó la trayectoria del trabajo; la obra era el testimonio guardado entre las acciones sutiles de la materia. De aquí nació otra preocupación; los contenidos. Las preocupaciones humanas, todas sin excepción, debían quedar en la cara indeleble de la eternidad. Con el tiempo este pensamiento se ha hecho sólido y constante; ya no me preocupa otra cosa que aquello que quiero decir. Me he sentido libre en todo, despreocupado por las semejanzas y por la plasticidad de las formas. Sólo me interesa la intención, el brillo de la idea instalada en los paisajes internos que nos presenta la ciencia. Mis obras no están pensadas para comprender los mecanismos de lo oculto, sino para preservar su misterio allí donde reside, para salvaguardar la cara poética del secreto.

 

 

 

359º sin luz

359º sin luz. Piedra arenisca de Vinaixa, bronce, barro y cera. 11 x 3,50 m. 
        	La Comella. Tarragona. 2011

Un pez en la la puerta

Guerra del fletan. Bronce, hierro y piedra de Sant Vicenç. 1994.
220 x 60 x 60 cm. La Comella..

Testamento

Testamento. A mis hijos. Piedra de Ulldecona y bronce. 1990.
310 x 110 x 110 cm. La Comella.

Biblioteca de apócrifos

Piedra de Ulldecona y bronce. 1990-2006
310 x 110 x 110 cm. La Comella

Apócrifos

Piedra de Ulldecona y bronce. 1990.
310 x 110 x 110 cm. La Comella
Torre del muyaidín. Arquitectura para que los mártires lleguen al cielo.