Glíptica

Paisajes para un autorretrato

La piedra ocupa el centro y se deviene en metáfora; el ser aparece bajo su gravedad y constata que él es la más ardua de las preguntas. La piedra es un referente ingrávido, intangible en el tránsito por la vida. Sus espacios inalcanzables son paisajes en el camino, sus deformaciones espejos que nublan los ojos. Dice…

⎯Lo que realmente me ha preocupado a lo largo de los años de trabajo como escultor ha sido proporcionar un apoyo estable a las ideas, un contenedor que pudiera asumir y presentar lo que buscaba en la naturaleza y que en alguna ocasión intuí que existía; Glíptica es una muestra comprimida. También puede ser un retrato del rostro transferido a pensamientos en piedra. También pienso que puede ser un mapa oculto de las capas profundas de la memoria… Con evidencias sutiles presenta la piel de la materia, como la mía, henchida de dolor y temor. La superposición de información como lenitivo, recuerda los rincones donde se ocultan las palabras. Quizá los archivos del friso son los arcones de las mentiras, quizá son las cajas de la amnesia y las fuentes del olvido.⎯


Glíptica. (Vista exterior) 
Piedra calcárea, marmol de Calatorao, granito, bronce, cera, barro y otros materiale
La Comella, Tarragona, 2004-2007
20x18x8 m.
Foto: J. B. Garciapons

Interiores

Creación de realidades

Glíptica dispone su condición de autorretrato: es una meditación sobre las luces y sombras que me forman. Tambien es una reflexión sobre determinados nivelles del pensamiento, sobre las incertidumbres y aporias, sobre las necesidades de resolver el enigma que crece en la mente. Con sombras temerosas, es un aullido terrible que oprime la garganta y no se calma nunca. Las energias que dedico en resolver estas quimeras son ilimitadas; me asolan cada día y a su vez son mi vida.

Corredor de las capilles. Foto: J. B. Garciapons.

También puede ser un simulacro del rostro; mientras muevo las manos pienso que el mío es de aliento y piedra.
Especialmente es un mapa de las capas profundas de la memoria. Presenta la piel de la matéria, la mía, la superposición de la información, recordada y olvidada, los rincones donde se ocultan las palabras. Quizá es la caja de la amnésia y las fuentes del olvido. Glíptica y caverna no son las sombras de Platón en el fondo de la cueva, son ideas impresas sobre la fachada posterior de la mente, las luces ocultas en el interior de la idea, las certidumbres de un instante que asumo como una condición terminal.

Ventanas

Emociones sin control
Cuando miro el perfil de una montaña, el caudal de un río, el esplendor de un árbol, añoro la serenidad y pido regresar a la nada. Mi pensamiento se hace turbio y las emociones quedan fuera de control, así son hasta convertirse en piedra y en lágrimas. No puedo evitarlo, el azul del cielo me ha seducido las pupilas...

Detalle: ojos y cuello levemente girado hacia poniente.

Aquello que aprendí
Todo lo que ahora soy, todo lo que ahora tengo, lo aprendí acumulando dolor en la búsqueda, movido por el deseo de aprender. En el camino recorrido le dejo escritas palabras de agradecimiento, aquí, bajo la sombra del cielo, entre piedras, dejo el pensamiento; ¡oculto parar siempre!

Me pregunto, me respondo
⎯Vivir en la pregunta, en la incertidumbre, en el desasosiego; éstas han sido las causas que han fermentado mis respuestas. Hoy se encuentran tan ocultas que no sirven para nadie, pero están ahí, las puse a resguardo del presente.⎯

(... de paisajes de la mente)

La mente, como la roca, transita el centro. Glíptica es una piedra preciosa, una roca que flota ingrávida sobre nosotros

La piedra

La piedra flota bajo las cimbras del cielo.  

El pozo, la piedra y la cueva al fondo al fondo

No hay verdades eternas, dice una piedra negra de 15.000 k. flotando en el aire, sobrevuela sobre nosotros como una nube en la memoria. En las producciones mentales vislumbra el juego de las revisiones permanentes y recibe su gravedad como una realidad inspirada; entonces giramos alrededor de aquella verdad lítica hasta caer vencidos.
Al fondo, en el vientre de la cueva, se mece el contacto con la tierra, un espacio para la reconciliación con lo que somos, tierra que respira lentamente.

El corredor da lugar a cuatro capillas de pequeñas proporciones, son espacios de reflexión, valoraciones de la vida y la muerte, paradas ante el misterio y la luz..

El eje del camino y las puertas

Proceso de construcción

Agujero supersticioso

⎯Las supersticiones nos acosan, las podemos evadir por un tiempo, pero tenemos la puerta entreabierta y no disponemos de un pensamiento estable. Un agujero sin fondo nos intimida constantemente.⎯

Trepa, se cuela y cae en un pozo insondable.
      



Umbrales de la razón y paisajes de la mente; 
R Mesa entre retazos sueltos...;
ocultaciones en Glíptica ...
Baúl de los prejuicios. ⎯Una parte de la mente está saturada de perjuicios, no podemos eliminarlos, no podemos vivir sin ellos. Somos parte del poder que proyectan;
crepúsculos entre los iluminados límites del pensamiento.⎯